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Problemas que puede sufrir nuestro paciente tras la colocación de un implante

Alcanzar el éxito en una intervención quirúrgica es el objetivo de cualquier profesional de la salud, pero la finalización satisfactoria de una cirugía dental no garantiza al 100% que los problemas no vayan a surgir una vez concluida la operación.

En Megagen contamos con las mejores soluciones de implantología y de regeneración e instrumental dental. No obstante, colocar un implante se trata de una intervención quirúrgica que, como tal, puede causar problemas un tiempo después. Lo cierto es que tanto los factores que desencadenan la complicación como la manera de abordarlos pueden ser de lo más diversos.

Pero, ¿cuáles son los problemas concretos a los que deberemos enfrentarnos?

Fallo en la osteointegración: Uno de los principales problemas suele darse cuando el implante no se adhiere de forma adecuada al hueso mandibular. Esto se produce generalmente en la fase de cicatrización ósea y se manifiesta con movilidad del implante o incluso con su expulsión.

En cuanto al origen de este problema, puede deberse a diversos factores, pero las principales causas son la necrosis ósea provocada por un fresado inadecuado, el exceso de torque que provoca compresión y necrosis avascular, cargas prematuras o mal controladas, o la elección del implante inadecuado, entre otras.

Aflojamiento de tornillos: Se trata de una de las causas más frecuentes de la visita de los pacientes y se manifiesta a través de movilidad de la prótesis, lo que puede provocar problemas de sobrecarga oclusal, fracturas de los tornillos, aumento de la placa por filtración entre los componentes y la rotura del sellado mucoso.

El ajuste oclusal es un factor importante en la aparición del aflojamiento. Por lo tanto, es obligatorio revisar la oclusión cuando se da este caso. Asimismo, se aconseja dar torque a los tornillos de fijación para evitar su aflojamiento.

Periimplantitis: Los signos y síntomas de la periimplantitis son evidentes. Principalmente debuta con la inflamación de los tejidos blandos con afectación de los parámetros clínicos, aumento de profundidad de bolsa y sangrado al sondaje suave. A este estadío se le llama mucositis, y si no se trata de manera adecuada, su evolución afectará a los tejidos de soporte causando la pérdida de hueso. Por lo tanto, la consecuencia final de la periimplantitis es la pérdida del implante.

El factor etiológico principal para el desarrollo de una periimplantitis es la placa bacteriana. Su acumulación en los tejidos de sellado que rodean al implante provocan una reacción inflamatoria que rompe el sellado y provoca la pérdida de tejido de soporte. La  ausencia de unos buenos tejidos de sellado, con mucosa queratinizada y adherida, así como un déficit en la higiene por parte del paciente y falta de mantenimiento profesional facilitarán la aparición de esta patología.

Fracaso estético: No existe un consenso en cuanto a lo que se considera un fracaso estético. Hay criterios objetivos que valoran la armonía de los tejidos blandos o la armonía de la restauración, pero resulta muy difícil diferenciar entre lo que se considera clínicamente aceptable o, por el contrario, un fracaso estético.

Independientemente de los problemas derivados de la prótesis, como el color y la forma, los problemas estéticos de los implantes derivan de la exposición del implante y de la recesión de los tejidos blandos. La principal consecuencia de no solucionar esta problemática es el descontento del paciente, y la necesidad de solucionar el problema por parte del profesional. En algunos casos, un buen manejo de tejidos blandos con injertos de tejido conectivo puede solucionarlo, pero en otros casos, podemos vernos obligados a la retirada, regeneración de tejidos y colocación de un nuevo implante.

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